NOTICIA

10-01-2010
Una aventura en Bolivia
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José Luis Díaz y Víctor Ticacala viajaron como árbitros internacionales a los Juegos Deportivos Bolivarianos, realizados en la ciudad de Sucre. En esta entrevista nos cuentan lo que vivieron durante su estadía en el país vecino


Primero que nada participamos de un torneo que personalmente no sabía que se realizaba (Ticacala), nuevo para mí. Es un torneo multideportivo regional parecido a los Odesur, participan los países que le rinden homenaje a Simón Bolívar; son los únicos juegos en el mundo que se realizan en honor a una persona.

 

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¿Qué países participaron?

 

Participaron Panamá, Perú, Bolivia, Colombia, Venezuela y Ecuador.

 

 

¿Cómo fue que los invitaron?

 

En estos juegos suelen invitar a árbitros para las diferentes competencias para asegurar la parcialidad y dar una garantía de seriedad (nos contaron que hubo sospechas en una edición donde se definía con un partido el medallero e incluso hubo apelación y escándalo por un arbitraje). Es a partir de ahí que tuvimos el honor de ser invitados por la Organización, gracias al buen desempeño realizado en diferentes torneos fue que se tuvo en cuenta al arbitraje argentino; además vinieron árbitros de Venezuela y Colombia; el Juez general era de Ecuador.

 

 

¿Qué les pareció la organización?

 

En cuanto a la Organización, previa al inicio de los juegos, fue el punto flojo que reconocen haber tenido. A pesar de que el gimnasio fue reacondicionado a nuevo no contaba con la iluminación adecuada, y se retrasó el torneo un día por esa causa y por la tardía llegada del material de juego (un entrenador venezolano presto pelotitas para el primer día, entre otros detalles). Una vez que comenzó el torneo todo marchó bien, llegó todo el aparato de los juegos, televisación, publico, etc.

 

 

¿Cómo era el nivel del torneo?

 

En cuanto al nivel, creo que cada país envió los mejores jugadores con los que contaba, estaban entre otros Fabiola Ramos, ángela Mori, Marcos Navas, Paula Medina, Juan Restrepo. Obviamente todas las medallas se repartieron entre Venezuela) que gano en el medallero general de la disciplina), seguido de Colombia y Perú en tercer lugar. Pudimos ver un excelente nivel. Algo positivo del tenis de mesa fue que era uno de los pocos deportes con todos los países participantes inscriptos.

 

 

¿Cómo fue su desempeño y el trato que recibieron?

 

Por el lado del arbitraje éramos unos 13 árbitros (4 arbitros ITTF Insignia Blanca entre ellos), no existen casi árbitros insignia blanca en el país anfitrión, sólo hay uno en Bolivia que no participó del torneo; nos contaron que hay problemas internos con los árbitros que hicieron que varios se fueran alejando del arbitraje.

 

Tanto el Juez General del torneo como Oswaldo “Papelón” Borges saben del buen trabajo que hacemos nosotros y por eso nos dieron la mayoría de las finales. Ahora recuerdo haber estado yo (Tiky) como principal de individuales caballeros, dobles caballeros y dobles mixtos. José en la de Damas (individuales y dobles). También estuve como principal en la final de equipos varones. Las jornadas fueron tranquilas y no hubo problemas mayores durante el torneo, lo normal en todos los casos. Tampoco fueron días agotadores, ya que solíamos rotar para que los árbitros locales adquirieran la práctica necesaria.

 

Fuimos bien tratados, la comida del restaurant era muy buena tanto a la noche como al mediodía, teníamos a disposición una combi. El hotel era modesto pero tenía todo lo que debía: una buena cama, aire y wifi; el desayuno era amplio, ya que podíamos elegir entre frutas locales y un desayuno típico de pancitos con queso y mate de coca.

El presidente de la Federación Boliviana de tenis de mesa es capítulo aparte: nos fue a buscar al aeropuerto a la llegada y nos dejó personalmente a la salida con su camioneta. En medio del torneo de caso y lo veíamos a la carrera de acá para allá, con lo del torneo, que con el traje, que con el salón de juego y con el salón de la fiesta de casamiento. Buen tipo.

 



Un día estábamos en el restaurant cenando cuando se nos acerca un alto ejecutivo del Banco Central de Bolivia, y nos invita a un ágape para delegados organizado por el banco (era uno de los sponsors mas importantes de los juegos); ahí fuimos después de cenar; y llegamos a la casa del Banco Central, un espectáculo toda la decoración, oro por todos lados, arañas antiquísimas, sillas coloniales, reloj de oro, cuadros por todos lados; paquetes (gente), altos ejecutivos del banco, jefes de delegaciones y nosotros estábamos vestidos así nomás. Nos ofrecieron de los mejores vinos y había para picar langostinos y cosas por el estilo. Estábamos más desubicados que Adán el día de la madre. Y uno que no dejaba de hablar con nosotros, resulto ser el jefe de ceremonial de los Juegos.

 

 

¿Lograron conocer un poco el país además de trabajar en el torneo?

 

Sí, más allá del torneo pudimos conocer otro país, otra cultura. La mayoría de las cosas eran baratas para nosotros, en especial la comida, podíamos comer una sopa, plato principal y gaseosa por menos de 15 pesos; la comida era rica; lo otro barato eran algunos aparatos electrónicos (José te puede hablar de los celulares…).

 

La ciudad de Santa Cruz fue el punto de llegada y donde pasamos una noche al ir y una al venir por cuestiones de itinerario, muy calurosa, pequeña y con un mercado al estilo “La Salada” cercano al hotel; ahí conocimos el estadio Tahuichi Aguilera. La ciudad de Sucre, mas grande que la primera, era una verdadera ciudad antigua y colonial: el casco histórico conserva las típicas casas de la época española: pintadas de blanco con techo de tejas naranja; incluso una ordenanza impide construir fuera de este diseño, las casas no pasan las dos plantas y la ciudad se encuentra en una taza, rodeada de cerros que dan una vista genial en cualquier lugar que uno se encuentre.

No era la temporada alta de turismo cuando estuvimos por lo que para nosotros fue muy tranquilo recorrerla. Teníamos el estadio a 6 u 8 cuadras del hotel, algunas veces nos fuimos caminando.

El estadio donde se hizo la inauguración y clausura, y en general todos los estadios, no estaban concluidos en su construcción, pero donde se jugaba se veía todo bien. Por ejemplo fuimos a ver Básquet y dentro del estadio estaba todo bien, pero afuera la entrada no estaba terminada, se veían andamios, la jardinería estaba solo en algunos sectores, etc.

 

Al finalizar el torneo utilizamos la combi que nos asignaron para conocer un parque llamado Parque Cretácico, que tenia como principal atracción unas replicas a escala real de los mas conocidos dinosaurios, hechos con un realismo realmente bueno, y un murallón gigante lleno de huellas de dinosaurios que se conserva ahora vertical por los movimientos tectónicos; yo le di a esta excursión 8,50 puntos pero sé que no le gustó tanto a José.

 

 

¿Vivieron alguna anécdota que merezca ser contada también?

 

El último día libre en Sucre lo utilizamos para una salida, de las mejores que he hechos hasta ahora: fuimos a pasear a Potosí. Empezamos con una travesía en remís de 3 hs, viajamos como sardinas y llegamos a la ciudad (a los 4000m de altura más o menos) todavía más antigua que Sucre. Ahí se saqueó mucho mineral en la época de la conquista; el paisaje era espectacular; enganchamos un tour a unas minas que están siendo trabajadas todavía, fuimos con otro argentino y una española que conocimos en esa ciudad. Nos dieron la ropa adecuada para no mojarnos y entramos. A medida que entrábamos nos mojábamos con la humedad natural del lugar y uno podía observar las paredes y las distintas composiciones y colores que tomaban a medida que se avanzaba. También eran muy diferentes los olores de acuerdo a si estaban trabajando o no y a los minerales cercanos, paredes amarillas, naranja, verdes, blancas, naranja, brillantes, negra;, se veían cosas diferentes en cada lugar, y en medio del recorrido nos cruzaban mineros llevando sus carros vacíos al ir y cargados al volver, que pesaban algo de una tonelada; presenciamos como cargaban uno con piedras que eran volcadas desde un nivel superior y algo que mas nos llamó la atención fue lo siguiente: al ir paramos por el "mercado minero" donde compramos gaseosas, hojas de coca, porque es costumbre darle a los trabajadores por las molestas q les causamos mientras trabajan y ¡dinamita! es algo que lo volvió loco a José, solo compramos un cartucho, con la mecha, el fulminante y el cebador para que explote mas fuerte; y eso luego lo utilizaron en una boca de la mina. Habíamos encontrado a un minero que estaba por detonar y le dimos ese cartucho, lo colocó delante mío en los agujeros y bajamos a la carrera para resguardarnos. Dos detonaciones hicieron temblar la mina ¡y nosotros estábamos a 10 metros por debajo de eso! Si comprábamos otro cartucho en el mercado, el segundo lo podríamos haber hecho detonar nosotros mismos a cielo abierto. Fue una de las cosas más destacadas que nos pasaron.

 

En fin, fue una excelente experiencia que agradecemos a los organizadores, a la Confederación Suramericana y a Tenca que nos facilitaron las cosas para poder viajar.

 Autor: Nahuel Di Salvo
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